Los objetivos en nuestra marca personal
18 febrero, 2018
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¿Cómo definir una meta?

Definir lo que queremos hacer puede ser una empresa de gran complejidad. Establecer una meta es trabajar por un “sueño” en el que decidimos embarcarnos. Decidir entrar en este proceso es resultado de la necesidad de plantearnos ante una encrucijada entre lo que nos conviene y lo que deseamos. Es decidir el camino a recorrer. En este proceso, no deben importarnos las distracciones o tentaciones que podamos encontrar en nuestra ruta.

Herramientas y trucos para lograr establecer el punto que queremos alcanzar hay miles. La realidad es que el secreto de la decisión “ideal” o “fácil” es un punto debatible. Tomar una decisión de este tipo implica, algunas veces, asumir las consecuencias de encausarnos ante un punto en concreto. En algunos casos, renunciando, quizás, a otros elementos apetecibles de nuestra vida.

Si llegamos al punto deseado… ¡enhorabuena!

Aunque, debemos mentalizarnos y asumir las probabilidades del resultado contrario. Para ello, es recomendable tener visualizada la ruta alternativa a nuestro diagrama de flujo.

En esta hoja de ruta debemos empezar por decidir: ¿seguimos criterios racionales?… o… ¿continuamos con nuestros instintos?

¿Debemos elegir entre aspectos personales? ¿Financieros? ¿Profesionales? ¿Psicológicos? … y un sin fin de planteamientos.

Cómo priorizamos nuestra proyección , difusión , visibilidad, o nuestra marca personal?

Si realizamos una búsqueda simple que sea orientadora para el proceso, encontramos miles de guías. El problema es, elegir uno que se adapte a nuestros mecanismo mentales y a nuestra forma de vida.

En cualquiera de ellos encontramos una estructura con diversidad en tipo y cantidad de pasos secuenciados. Estudiando o analizando algunos de ellos, podemos definir los siguientes elementos a aplicar en el proceso de concreción de una meta.

Pero… ¿Cuáles son los aspectos más importantes?

  • Especificidad: Implica crear un plan concreto con los elementos más básicos posibles, incluyendo los pasos y etapas para alcanzar nuestro proyecto. Además, es fundamental especificar el avance temporal para cada etapa y en el alcance de nuestro deseo.
  • Medición: En cada etapas definida debemos poder ser capaces de establecer el grado de avance o progreso en relación a la relación temporal del plan inicial, es un aspecto fundamental para establecer medidas correctoras.
  • Claridad: La precisión en la definición de nuestra idea en relación a la programación que establezcamos es un aspecto condicionante para la consecución de la meta.
  • Análisis: En este aspecto debemos realizar un estudio de la consistencia de nuestras estrategias para establecer las etapas para llegar a nuestro propósito. Además, efectuar una comparación periódica o constante del avance para tomar medidas correctoras o de adaptación al cambio.
  • Secuenciación: Nuestro plan debe tener pasos interlazados y progresivos que respondan a nuestra realidad, respondiendo a un orden relevante de prioridades.
  • Coherencia: Este elemento es importante para determinar los pasos en el proceso fijado para el alcance de la meta, como en los elementos personales. Es decir, ser consciente de nuestras limitaciones, aptitudes y las capacidades personales necesarias para desarrollar nuestros objetivos.
  • Perseverancia: Seguir trabajando en nuestras estrategias y en nuestro plan, a pesar de los contratiempos y adversidades es el pilar de cualquier acción que emprendamos.

Recordemos…

Definir lo que queremos hacer puede ser una empresa de gran complejidad. Es un trabajo duro del que depende nuestro éxito. Es una decisión personal el decidir emprender esta tarea.

 

1 Comment

  1. Laida dice:

    Me ha venido muy bien este artículo, ver plasmado en ideas separadas y claras

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